Lo más valorado e importante en el contexto familiar ha sido la decisión que han tomado algunos de nuestros miembros por seguir la vocación religiosa o sacerdotal; ésto ha marcado la historia de generaciones enteras, las cuales han sido inusualmente numerosas en relación al común de la sociedad.
Independientemente de las condiciones económicas y sociales de nuestros miembros en las diferentes épocas, nuestras familias se multiplican considerablemente, y con ello, alguno de éstos religiosos han sido una pieza clave en el desarrollo de nuevas oportunidades para muchos, independientemente de la condición en que hayan estado nuestros miembros, éste apoyo termina siendo fundamental para el crecimiento y la unidad familiar.
Cada generación usualmente está marcada por la condición de que éstos sacerdotes y/o religiosos han tenido un papel fundamental en una familia cuya vocación ha estado dirigida hacia las humanidades; quienes se han beneficiado de éste apoyo pudieron tener mayores facilidades en su educación, sin embargo con o sin éste apoyo las elecciones profesionales se han dado alrededor del servicio y crecimiento humano: encontramos principalmente educadores y quienes sirven en el área de la salud y la justicia.
Otro elemento común dentro de la familia ha sido el matrimonio al interior de la misma, un elemento que para muchos no tiene mayor significado debido a que puede ser considerado producto de la casualidad, que sin embargo constituye un razgo crítico que nos une inconscientemente a nuestros antepasados, quienes consideraban la unión marital dentro de la misma familia como una parte fundamental de la preservación de sus razgos culturales.
sábado, 12 de junio de 2010
jueves, 10 de junio de 2010
Una historia jamás contada
A nuestros viejos no les gustaba hablar de sus origenes; hoy en día no tengo muy claro si ésto era debido a que lo consideraban intrascendente o si no estaban muy orgullosos de ello.
Cuando mis abuelos aún vivían, nunca escuché de sus labios hablar de sus padres, mucho menos de sus propios abuelos.
Actualmente no tengo otra referencia que mis padres o aquellos familiares que alcanzaron a registrar algunos datos importantes que ayudarían a resolver algunas de mis preguntas acerca de los origenes de mi familia; desde luego también cuento con internet y otros recursos que explicaré después.
Este extraño silencio contenido en nuestra historia común, aparece ligado a varios factores que tenían muy en claro nuestros padres y abuelos: El pasado no tiene importancia, solo el presente cuenta.
Mientras las mas nobles familias, conservaban retratos de bisabuelos y tatarabuelos, que exhibían con orgullo en las salas de sus casas; nuestra familia consideraba ésto como algo completamente vano y fuera de foco.
Realmente no teníamos en la memoria generacional muchos acontecimientos de qué gloriarnos mas que del gran esfuerzo de quienes se disponían a sacar adelante familias numerosas a partir de condiciones difíciles.
Hay que tener claro que no todas las familias que llegaron de España a las Indias eran familias conquistadoras, no todas fueron herederas de títulos de tierra, no todas aniquilaban indígenas o tenían esclavos.
Según investigaciones recientes, la familia García llegó a América como una familia de condición inferior para la Corona española, que aunque perseguida luego fué aceptada pero con gran desconfianza por los "temas de fé".
Esta desconfianza se daba porque al parecer nuestros tatarabuelos, antes de ser expulsados y habíendo admitido públicamente su conversión al cristianismo (exigido por la inquisición), seguían practicando camufladamente las costumbres judías. La sociedad y la iglesia los miraba con desconfianza porque éstos "judaizantes" dañaban la doctrina de la iglesia y confundían a la gente haciéndoles creer que los judíos aún seguían siendo preferidos a los ojos de Dios.
La iglesia católica de la época, junto a la Corona, diseñó un plan que incluía la extirpación de la memoria generacional de aquellos "judaizantes" que trastornaban al "verdadero pueblo de Dios". Este consistía en avergonzar públicamente a las familias, sacando a la calle a niños y ancianos para que presenciaran los escarnios que hacían a los más jóvenes por seguir aquellas costumbres extrañas, además de la presencia permanente de los clérigos inquisidores y la muerte pública de los más "rebeldes".
Llegar a América significó alcanzar un sueño de libertad que muy pronto se esfumó al encontrar que incluso a los más remotos lugares a donde llegaban encontraban a sus perseguidores; claro, no era lo mismo estar en América que en España... la lejanía de éstas tierras implicaba ciertas ventajas.
Este Real e inquisidor experimento extirpatorio de tal "mal" dió como resultado familias despojadas, esclavizables (en apariencia), útiles y mansas debido a sus condiciones, pues sólo podrían preocuparse por salir adelante trabajando independiente a una motivación de "fe" que pudiera representar riesgos de sedición.
Pensar que España era el inicio de todo, era la mejor manera para borrar de la memoria generacional un sentido de lucha diferente de lo que exigía el imperio. Tengamos en cuenta que quienes llegaban a éstas nuevas tierras eran útiles en la medida en que producían para éste.
Sin embargo, el tiempo hizo que España bebiera la copa que ella misma llenó con desprecio y que daba a quienes empezaron a habitar las diferentes regiones de América, pues éstos terminaron por rebelarse, organizándose para tener autonomía, pero con un pequeño problema... sin memoria ni identidad generacional.
La historia de nuestra familia es quizá la misma historia de los paises latinoaméricanos. Una historia que no aparece como tal en los libros que le enseñan a nuestros niños; pues como todo, ésta terminó adaptándose a intereses imperantes, que no pretenden que jamás se cuente una historia que pueda despertar algún sentido de unidad en grupos generacionales adormitados en el tiempo.
Cuando mis abuelos aún vivían, nunca escuché de sus labios hablar de sus padres, mucho menos de sus propios abuelos.
Actualmente no tengo otra referencia que mis padres o aquellos familiares que alcanzaron a registrar algunos datos importantes que ayudarían a resolver algunas de mis preguntas acerca de los origenes de mi familia; desde luego también cuento con internet y otros recursos que explicaré después.
Este extraño silencio contenido en nuestra historia común, aparece ligado a varios factores que tenían muy en claro nuestros padres y abuelos: El pasado no tiene importancia, solo el presente cuenta.
Mientras las mas nobles familias, conservaban retratos de bisabuelos y tatarabuelos, que exhibían con orgullo en las salas de sus casas; nuestra familia consideraba ésto como algo completamente vano y fuera de foco.
Realmente no teníamos en la memoria generacional muchos acontecimientos de qué gloriarnos mas que del gran esfuerzo de quienes se disponían a sacar adelante familias numerosas a partir de condiciones difíciles.
Hay que tener claro que no todas las familias que llegaron de España a las Indias eran familias conquistadoras, no todas fueron herederas de títulos de tierra, no todas aniquilaban indígenas o tenían esclavos.
Según investigaciones recientes, la familia García llegó a América como una familia de condición inferior para la Corona española, que aunque perseguida luego fué aceptada pero con gran desconfianza por los "temas de fé".
Esta desconfianza se daba porque al parecer nuestros tatarabuelos, antes de ser expulsados y habíendo admitido públicamente su conversión al cristianismo (exigido por la inquisición), seguían practicando camufladamente las costumbres judías. La sociedad y la iglesia los miraba con desconfianza porque éstos "judaizantes" dañaban la doctrina de la iglesia y confundían a la gente haciéndoles creer que los judíos aún seguían siendo preferidos a los ojos de Dios.
La iglesia católica de la época, junto a la Corona, diseñó un plan que incluía la extirpación de la memoria generacional de aquellos "judaizantes" que trastornaban al "verdadero pueblo de Dios". Este consistía en avergonzar públicamente a las familias, sacando a la calle a niños y ancianos para que presenciaran los escarnios que hacían a los más jóvenes por seguir aquellas costumbres extrañas, además de la presencia permanente de los clérigos inquisidores y la muerte pública de los más "rebeldes".
Llegar a América significó alcanzar un sueño de libertad que muy pronto se esfumó al encontrar que incluso a los más remotos lugares a donde llegaban encontraban a sus perseguidores; claro, no era lo mismo estar en América que en España... la lejanía de éstas tierras implicaba ciertas ventajas.
Este Real e inquisidor experimento extirpatorio de tal "mal" dió como resultado familias despojadas, esclavizables (en apariencia), útiles y mansas debido a sus condiciones, pues sólo podrían preocuparse por salir adelante trabajando independiente a una motivación de "fe" que pudiera representar riesgos de sedición.
Pensar que España era el inicio de todo, era la mejor manera para borrar de la memoria generacional un sentido de lucha diferente de lo que exigía el imperio. Tengamos en cuenta que quienes llegaban a éstas nuevas tierras eran útiles en la medida en que producían para éste.
Sin embargo, el tiempo hizo que España bebiera la copa que ella misma llenó con desprecio y que daba a quienes empezaron a habitar las diferentes regiones de América, pues éstos terminaron por rebelarse, organizándose para tener autonomía, pero con un pequeño problema... sin memoria ni identidad generacional.
La historia de nuestra familia es quizá la misma historia de los paises latinoaméricanos. Una historia que no aparece como tal en los libros que le enseñan a nuestros niños; pues como todo, ésta terminó adaptándose a intereses imperantes, que no pretenden que jamás se cuente una historia que pueda despertar algún sentido de unidad en grupos generacionales adormitados en el tiempo.
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