Lo más valorado e importante en el contexto familiar ha sido la decisión que han tomado algunos de nuestros miembros por seguir la vocación religiosa o sacerdotal; ésto ha marcado la historia de generaciones enteras, las cuales han sido inusualmente numerosas en relación al común de la sociedad.
Independientemente de las condiciones económicas y sociales de nuestros miembros en las diferentes épocas, nuestras familias se multiplican considerablemente, y con ello, alguno de éstos religiosos han sido una pieza clave en el desarrollo de nuevas oportunidades para muchos, independientemente de la condición en que hayan estado nuestros miembros, éste apoyo termina siendo fundamental para el crecimiento y la unidad familiar.
Cada generación usualmente está marcada por la condición de que éstos sacerdotes y/o religiosos han tenido un papel fundamental en una familia cuya vocación ha estado dirigida hacia las humanidades; quienes se han beneficiado de éste apoyo pudieron tener mayores facilidades en su educación, sin embargo con o sin éste apoyo las elecciones profesionales se han dado alrededor del servicio y crecimiento humano: encontramos principalmente educadores y quienes sirven en el área de la salud y la justicia.
Otro elemento común dentro de la familia ha sido el matrimonio al interior de la misma, un elemento que para muchos no tiene mayor significado debido a que puede ser considerado producto de la casualidad, que sin embargo constituye un razgo crítico que nos une inconscientemente a nuestros antepasados, quienes consideraban la unión marital dentro de la misma familia como una parte fundamental de la preservación de sus razgos culturales.
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